Miguel de
Unamuno |
| En la Universidad de Salamanca, sin menoscabo de sus muchos otros méritos -ni de los de quienes le precedieron y siguieron-, Unamuno es El Rector por excelencia. Precisamente su mandato, iniciado en 1900, a los 36 años de edad, sigue al de Esperabé Lozano, que estuvo al frente de la Universidad durante 31 años -desde 1869- y a quien se debe la lenta y parcial recuperación del Estudio, en decadencia desde el siglo XVII, acentuada en el XIX por la reforma centralizadora de las universidades. En 1901 se produjo el reconocimiento oficial de las Facultades de Medicina y Ciencias, que habían sobrevivido apenas gracias al apoyo de las instituciones locales. | |
|
El de Unamuno fue un periodo conflictivo para el país y para la propia Universidad. En 1903 los estudiantes se enfrentaron al poder gubernamental con el saldo de dos muertos y varios heridos. Unamuno había intentado evitar la violencia aconsejando a los estudiantes que lucharan "contra la razón de la fuerza con la fuerza de la razón". En 1914, el Gobierno cesaba a Unamuno como rector. Ortega y Gasset, su gran polemista, le ofreció su apoyo. "De un modo o de otro venceremos. Luego seguiremos nuestra polémica", le escribió. El golpe de Estado del general Primo de Rivera, en 1923, provocó la reacción de Unamuno, que denuncia la arbitrariedad de aquel gesto. "No caigáis, estudiantes españoles, en la dementalidad del carnero, el macho de la oveja, indigentísimo en seso y opulentísimo en sexo... Es la inteligencia la que ha de salvar a la patria...", pedía no sólo a sus estudiantes sino a los de todo el país, en oposición al Manifiesto de Primo de Rivera. Su destierro a Fuerteventura provocó la protesta de los mejores intelectuales españoles. En 1930, caída la dictadura de Primo de Rivera, Unamuno volvió al rectorado. En 1934, con motivo de los actos celebrados por su jubilación -en los que se le nombró rector vitalicio-, Unamuno previó el peligro de una guerra civil. Cuando ésta se inició en 1936, Unamuno advirtió a los insurrectos, en acto solemne celebrado en el paraninfo del Estudio el 12 de octubre de ese año: "Venceréis, pero no convenceréis". Poco tiempo después fue destituido de su cargo. Murió dos meses más tarde, el 31 de diciembre de 1936. La Universidad de Salamanca conserva su archivo, su biblioteca y sus objetos personales en la Casa Museo Unamuno.
|