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Desde que en 1949 Edwin Sutherland, eminente sociólogo de la Escuela de Chicago, publicara su libro El delito de cuello blanco y la criminología crítica, más adelante, incidiera en que el delito es un proceso de etiquetamiento realizado por quienes tienen el poder de definición, poco ha avanzado el Derecho Penal en la comprensión de los delitos cometidos por los poderosos. La efectividad mostrada en los años noventa por las políticas criminales de tolerancia cero, propugnadas por Giulliani, consiguieron focalizar el delito en la criminalidad callejera, eclipsando la gran delincuencia económica. Sin embargo al iniciarse el siglo XXI, las posibilidades abiertas por el libre mercado para expandir las ganancias y los movimientos de capitales, han puesto en el tapete grandes escándalos financieros y políticos que han desembocado en una crisis económica que la ciudadanía en general está pagando. Los casos Enron y Wordcom en Estados Unidos, Parmalat en Italia y más
recientemente Lehman Brothers y Arthur Andersen, nuevamente en el gran país del norte, considerados como el punto de inicio de la crisis financiera actual, por no nombrar los casos nacionales sub judice, nos muestran que la delincuencia del lucro ilícito ha proliferado en los últimos años, poniendo en riesgo la estabilidad política y económica de los Estados democráticos.
Estamos ante una forma de criminalidad que desafía los conceptos clásicos del Derecho Penal, tradicionalmente selectivo de los sectores marginales de la sociedad. Categorías como prevención general, prevención especial, resocialización, miedo al castigo, motivabilidad, no encuentran acomodo cuando se trata de delitos cometidos por los sujetos bien situados socialmente. La criminalidad corporativa, financiera, aquella cometida desde los Consejos de Administración de las empresas, en connivencia en muchos casos con los poderes públicos, y en no pocos muy próximos a la criminalidad organizada, suele estar condenada a la impunidad, poniendo en entredicho al propio Derecho Penal.
¿Es el Derecho Penal idóneo para prevenir estos comportamientos? No es posible olvidar que estamos, simplemente, ante uno de los tantos instrumentos de control social, por tanto, las respuestas han de provenir de de toda la sociedad, en suma, han de ser necesariamente interdisciplinares. Para reflexionar sobre dichas posibles respuestas, el XXIV Congreso Universitario de Alumnos de Derecho Penal de la Universidad de Salamanca reunirá a diversos destacados especialistas, penalistas, sociólogos, criminólogos, periodistas, policías, jueces, fiscales, entre otros, los días 22 y 23 de marzo de 2012, en el Salón de Actos del Edificio FES de la Universidad de Salamanca.
Laura Zúñiga Rodríguez
Directora Académica
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