|
La
microbiología y el cine son dos frutos del siglo XIX que
se desarrollaron y alcanzaron su madurez a lo largo del
siglo XX. Sus fines son muy lejanos, pero la creatividad
de la cinematografía ha hecho que sus caminos coincidan
en ocasiones. Una de estas intersecciones ha sido la
realización de películas biográficas sobre personajes
históricos importantes en la microbiología.
Los padres de la microbiología
La microbiología debe su nacimiento al químico francés
Louis Pasteur (1822-1895). Este insigne investigador
puso fin a la teoría de la generación espontánea al
demostrar que el contenido de matraces de cuello de
cisne abiertos al aire se mantenía estéril con el paso
del tiempo (1859). Sus investigaciones, además,
demostraron la teoría microbiana de las enfermedades
infecciosas al correlacionar determinadas infecciones
con algunas especies bacterianas. Así mismo entre sus
logros está el haber desarrollado vacunas que sentaron
los principios científicos de la atenuación como
procedimiento para su obtención. Estos estudios que
comenzó en 1881 culminaron en 1885 al vacunar por
primera vez a un ser humano de la rabia. Pasteur puso en
marcha un procedimiento de saneamiento de los alimentos,
la pasteurización (1866-1887). Atrajo a un sinfín de
discípulos, que contribuyeron significativamente al
desarrollo de la microbiología, y creó el instituto que
lleva su nombre (1888) en el que siguen produciéndose
importantes aportaciones en el campo de la
microbiología1.
Al médico alemán Robert Koch (1843-1910) se le relaciona
con el nacimiento científico de la microbiología médica.
Con sus famosos postulados (1976-1884) permitió
demostrar la especificidad etiológica de la mayor parte
de las enfermedades infecciosas. Además descubrió los
agentes responsables de enfermedades como la
tuberculosis (1882-1884) y el cólera (1983). Él y los
miembros de su escuela hicieron importantes aportaciones
en el campo de las tinciones, cultivo, aislamiento de
bacterias e identificación. En 1905 recibió el premio
Nobel de Fisiología y Medicina por su contribución a la
bacteriología. El primero de estos premios había sido
concedido a su discípulo Emil Adolf von Behring en 1901
por el desarrollo de la seroterapia antidiftérica2.
Recursos de promoción utilizados por el cine
El cine es arte y negocio. Para realizar sus obras,
maestras o no, la industria cinematográfica invierte
dinero, en muchas ocasiones enormes cantidades, que con
su explotación pretende recuperar con creces. Obras
costosas que han fracasado comercialmente han puesto
contra las cuerdas o incluso han hecho desaparecer a
productoras aparentemente muy firmes. Por ello desde sus
orígenes esta industria, como otras, ha promocionado sus
productos. Los medios y tácticas de marketing han sido
variadas y en muchos casos han evolucionado con el
desarrollo tecnológico.
Algunos, aun adaptándose, han perdurado en el tiempo
como los carteles, en sus múltiples manifestaciones, los
trailers y la presentación a festivales.
Los trailers se han adecuado a los nuevos medios de
comunicación social y a la aparición de los soportes
audiovisuales. Ya no sólo anuncian próximos o
concomitantes estrenos durante las proyecciones en las
salas sino también en la televisión, en las cintas de
vídeo, ahora en vías de desaparición, y en los DVDs.
Además se emplean para la promoción de lanzamientos en
estos dos soportes mencionados. Además ya no sólo son un
anuncio sino que han pasado a ser un "contenido", se
venden como un extra más de los DVDs.
Mientras que algunos procedimientos de promoción han
desaparecido, como los anuncios en la radio o la lobby cards, otros se han desarrollado como las giras de
promoción donde famosos, sonrientes y simpáticos, reales
o fingidos, hablan de las excelencias del producto que
han contribuido a realizar y se ponen al alcance de los
mortales como los políticos en campaña electoral. En
ocasiones el mal carácter de estos personajes sale a la
luz y fustiga a los admiradores ampliando el efecto
promocional.
Carteles de cine, movie posters, affiches de cinema,
locandine dei films, filmplakate, ...
El cartel es consustancial al cine, no se entiende una
película comercial que no tenga su correspondiente
cartel o carteles, desde que en 1896 Auzolle realizara
el primero para la película L'Arroseu Arrose de los
hermanos Lumière.
Los carteles de cine han sido un importante reclamo y
sin duda han cumplido con creces sus objetivos y los
siguen cumpliendo, pues estudios y distribuidoras
continúan editándolos. Las películas importantes se
lanzan acompañadas no de un cartel sino de varios. Un
premio implica su inclusión en el cartel. Un reestreno o
una reposición no lo es tanto si no goza de un nuevo
cartel. Un lanzamiento en vídeo o DVD requiere un
cartel.
Los primeros carteles se imprimieron con litografía, la
introducción del offset y sus variedades facilitaron su
impresión y la realización de grandísimas tiradas
mejorando la difusión.
Existen numerosos tipos de carteles de cine derivados
del objetivo de su empleo. Varía su tamaño (para colocar
en paredes, en escaparates, para entregar al espectador,
etc.), forma (cuadrados, rectangulares con diferentes
anchuras y alturas o de contornos recortados o
troquelados), disposición (verticales o apaisados) y
estructura (simples, plegados o con hojas). Muchos de
estos parámetros además son característicos del país
donde se emplean. Algún tipo ha desaparecido, pero han
sido sustituidos por otros. En España, el pequeño y
polifacético programa de mano desapareció con la llegada
de los años setenta, aunque en la actualidad algunas
salas entregan algo parecido de mayor tamaño editado en
un solo color que contiene el cartel y la información de
la película, amen de revistas que incluyen carteles e
información.
La calidad artística del cartel fue creciendo según se
fue asentando y desarrollando el cine. El diseño y
realización han sido y son en muchos casos anónimos, por
motivos voluntarios o forzados. En estas circunstancias
la identidad de los autores se guarda en el olvido o en
el secreto de estudios y distribuidoras. Este hecho
refleja la poca importancia que las compañías dan a la
autoría del cartel y sí a su parte de reclamo
publicitario. En ocasiones un estilo característico
permite atribuir la paternidad de un cartel a un
determinado artista. En la actualidad la mayoría de los
carteles son anónimos. Sin embargo ha habido épocas en
las que en muchos países florecieron generaciones de
artistas que elevaron al cartel cinematográfico a la
categoría de arte, un arte para anunciar y satisfacer
las necesidades económicas del séptimo arte.
Los estilos que se han empleado para su realización han
variado y, aun estando en consonancia con los que a la
sazón estaban en boga, siempre se han plegado al
objetivo final, llamar la atención del potencial
espectador. Nuevos estilos para nuevos tiempos.
La belleza y valor creativo de los carteles pueden ser
muy variados, pero nadie puede dudar que son obras
artísticas. Por esta razón han pasado a formar parte de
los museos, como obras permanentes o como exposiciones
temporales y son objeto de coleccionismo. Los más
afortunados los compran a precios elevados en subastas o
en tiendas especializadas. Los menos pudientes tienen a
su alcance reproducciones o libros recopilatorios. El
desarrollo tecnológico ha dado lugar al coleccionismo
electrónico. A través de algunas páginas Web sus
usuarios están realizando una labor invalorable en la
búsqueda, recopilación, conservación y divulgación del
cartel de cine3. El soporte de los carteles es el papel
y si es de mala calidad, con el paso del tiempo, puede
deteriorarse fácilmente, peligrando su permanencia,
máxime si las obras de sus realizadores han
desaparecido. Puede ocurrir algo parecido a lo que ha
sucedido con muchas cintas, particularmente de cine
mudo, que se han perdido.
El gran impuso para los carteles y cartelistas
cinematográficos fue la realización en cada nación de
sus propios carteles, tanto para las películas
autóctonas como para las importadas. En España sólo en
algún momento y puntualmente se importaron carteles a
los que se les pegaba el título en español encima del
título original4. Actualmente la mayoría de los carteles
comparten la imagen, particularmente los de las
películas de los grandes estudios. A las imágenes
seleccionadas se les añaden el título y los créditos en
el idioma o idiomas de los diferentes países.
El cartel se compone de una parte escrita y de imágenes,
que pueden ser fotográficas, pictóricas o la combinación
de ambas. Se han utilizado fotografías en blanco y
negro, en sepia, coloreadas, en color y pintura sobre
fotografía, solas o en fotocomposiciones. Las técnicas
pictóricas empleadas son variables, pintura, ilustración
(carteles de prensa) y dibujo, con estilos realistas,
humorista o caricaturista.
Dado que el objetivo del cartel es llamar la atención
del potencial espectador, su contenido gráfico es de
importancia capital. De la parte escrita, el título
juega un papel primordial, los premios recibidos
también, se realizan nuevas ediciones para incluirlos, y
en ocasiones el nombre del o de los protagonistas, que
pueden superar incluso el tamaño del título. La
identidad del director y del autor de la obra, si es una
adaptación suelen tener menor peso. Las imágenes
elegidas dependen de la trama de la película y de las
personas que la han hecho posible. Un buen cartelista
debe transmitir el género de la película, incluso el
núcleo de su argumento. Pueden ir desde realizaciones
simbólicas a la escena o escenas más impactantes pasando
por la inclusión de los protagonistas si tienen
suficiente gancho, y a veces en solitario. Se pueden
observar galanes o divas, parejas deseadas o varios
astros del firmamento agrupados en hileras, filas,
ramilletes u otras formas asociativas. Por ello es
interesante saber qué ocurre cuando el objeto de la
película es la vida de un científico, ¿tiene éste
suficiente atractivo como para figurar en un cartel?
Pasteur y Koch en los carteles de cine
La figura de Pasteur ha sido llevada en cinco ocasiones
al cine5, pero sólo en dos largometrajes de distribución
en salas. Uno, La tragedia de Louis Pasteur/ The story
of Louis Pasteur, de nacionalidad americana, fue
dirigido por William Dieterle y se estrenó con
diferentes títulos en varios países. La otra película,
Pasteur, es francesa, la dirigió e interpretó Sacha
Guitry con la colaboración en la dirección de Fernand
Rivers y tuvo una distribución mucho más restringida.
Ambas películas se estrenaron en 1935, aunque La
tragedia de Louis Pasteur sólo en su presentación.
Pasteur debió de tener en aquellos años un grandísimo
impacto social para que las productoras eligiesen su
figura y su nombre como, casi, el único motivo de los
carteles que anunciaban su biografía. Esta circunstancia
es fácilmente explicable en Francia, su país natal, pero
no tanto, al menos aparentemente, en Estados Unidos. Sin
embargo la figura de Pasteur debió ser conocida en
América, fuera de los círculos científicos, pues su vida
encabezó la serie de películas biográficas que Dieterle
dirigió para la Warner Bros.
El estreno de Pasteur tuvo lugar en el cine
Colisée de París, el 20 de septiembre de 1935. Para su
presentación en Francia se utilizó un cartel realizado
por Jean A. Mercier (foto 1). Esta obra recuerda el
retrato oficial de una persona ilustre. Pasteur con un
porte sereno y vestido como corresponde al motivo citado
porta en su pecho la Grand Croix de la Légion d'Honneur
que tan merecidamente recibió. Para la reposición de
1938 Venabert diseñó un póster en el que aparece
Pasteur, con un semblante similar, delante de una imagen
característica de un laboratorio de microbiología. El
tamaño del nombre del intérprete, en ambas obras, es
inferior al del ilustre microbiólogo (foto 2).
La mayor parte de los carteles de La tragedia de
Louis Pasteur son recreaciones de una misma imagen, la
de un rostro circunspecto de Pasteur con mirada
inquisidora. Seguramente la productora exigió a las
distribuidoras nacionales que este motivo figurase en
los carteles. Es lógico pensar que los estudios enviaran
un modelo, que se repitió hasta la saciedad en los
diversos países donde se estrenó la película. Esta
circunstancia limitó enormemente la capacidad creativa
de los artistas que realizaron los carteles.
En Estados Unidos se utilizan varios formatos de
carteles. El one-sheet, contiene el modelo descrito
anteriormente como patrón gráfico (foto 3). En el 3-sheet
se muestra a Pasteur (Paul Muni), en una imagen más natural,
apoyando su mentón en una mano (foto 4). El half-sheet
combina tres rostros, el del microbiólogo el de su
esposa (Josephine Hutchinson) y el de su hija Annette (Anita Louise) (foto 5).
La lobby card recoge una escena en la que el científico
aparece acompañado de Charbonnet (Fritz Leiber), su
oponente, y Radisse (Raymond Brown) (foto 6). En el six-sheet,
el rostro característico, motivo gráfico central, está
acompañado por una escena afectiva entre su hija Annette
y Jean Martel (Donald Woods) (foto 7. A tenor del tamaño de las
letras que recogen el nombre del protagonista, Paul Muni,
debía ser mucho más conocido en Estados Unidos que
Pasteur, o al menos la Warner Bros consideró que tenía
más gancho para captar espectadores. Este hecho se
repitió en los carteles de otros países.
La carátula del vídeo, como otras muchas, es de una
realización muy sencilla, simplemente un fotograma
coloreado, en el que Pasteur muestra una preparación al
microscopio a Jean Martel (foto 8).
El excelente cartelista Luigi Martinati realizó un
cartel para su estreno en Italia. Aunque no es una de
sus mejores obras se aprecia su gran creatividad. El
rostro de Pasteur, en este caso en rojo, es acompañado
por dos imágenes relacionadas con su vida, unos
utensilios de cristal propios de sus investigaciones que
por transparencia dejan ver a uno de los rusos agredidos
por un lobo rabioso y que después fue vacunado por él
(foto 9) En Dinamarca se promociona con una versión
local del cartel estándar (foto 10).
Una fotografía de un Paul Muni enfadado se seleccionó
para la portada de un press book en Cuba (foto 11), y
una realización pictórica colorista del rostro
tradicional para el póster argentino (foto 12).
El título que está acompañado exclusivamente, por la
cara de Pasteur, se utilizó para anunciar esta película
en la prensa española (foto 13). Uno de los programas de
mano (pequeño cartel que se repartía entre los
espectadores de la película a la entrada del cine) era
apaisado y tenía dos características, por un lado su
imagen coincidía con la de la carátula de vídeo de
Estados Unidos y por otro aparecía el nombre del actor
principal, Paul Muni (foto 14). En la parte exterior del
programa de mano doble se mostraba de nuevo la cara del
científico en versión hispana (foto 15). En el interior
una fotocomposición realizada con diversos fotogramas de
la cinta y una leyenda muy característica: "una película
tan grande como el sabio que inmortaliza. Tan heroica
como el hombre que sacrificó el amor y desafió la muerte
misma para rescatar a la humanidad de un reino invisible
de terror" (foto 16).
A pesar de que Paul Muni recibió el Oscar al mejor actor
por esta película y que ésta fue nominada como mejor
película, este dato no figura en ninguno de estos
carteles.
En 1939 se estrenó Roberto Koch, el vencedor de la
muerte/ Robert Koch, der Bekämpfer des Todes película
alemana producida por Tobis que recoge la vida del
famoso microbiólogo. La dirección corrió a cargo de Hans
Steinhoff y el personaje de Koch está interpretado por
Emil Jannings. Lamentablemente fue una obra realizada
para mayor gloria del Nacional Socialismo y de la raza
aria6. De esta forma personajes de raza judía
importantes en la vida de Koch desaparecieron, no habían
existido. Como el caso de Paul Ehrlich. Por suerte otro
alemán Wilhelm Dieterle (William Dieterle) hizo justicia
y rodó Dr. Ehrlich's Magic Bullet en 1940 en Estados
Unidos.
El cartel de la foto 17 corresponde a su estreno en
Alemania, en él aparece el científico enfundado en su
bata ante un cadáver. Esta fotografía sirvió de base a
algún cartel de realización pictórica y fue utilizada en
otros motivos gráficos de promoción (foto 18). En la
parte inferior se puede observar una de las lobby card
que se editaron.
Mucho más alegre es el cartel belga (foto 19), que
recoge una tierna escena familiar y el checo (foto 20),
trabajando en su laboratorio y con su esposa al fondo.
El nombre de los realizadores no aparece en estas obras.
Como ocurrió en La tragedia de Louis Pasteur, Robert
Koch y Emil Jannings comparten tamaño de letra.
Pasteur y Koch no son los únicos microbiólogos cuyas
vidas han sido llevadas al cine. Otros microbiólogos
reales o ficticios han protagonizado o han sido
personajes secundarios de otros film. En algún caso,
como la mencionada Dr. Ehrlich's Magic Bullet, volvieron
a ser el motivo central de los carteles de cine.
Referencias
1.- Dubos R. Pasteur and modern science. Washington: ASM Press;
1998.
2.- Brock TD. Robert Koch. A life in medicine and
bacteriology. Washington: ASM Press; 1999.
3.- Galería. Carteles de cine. [base de datos en
Internet]. [Citado 30 Nov 2004]. Disponible en:
http://carteles.metropoliglobal.com/4images/index.php
4.- Baena Palma P El cartel de cine en España. 1910 -
1965. Barcelona: FBP; 1996.
5.- García-Rodríguez JA, Fresnadillo Martínez, MJ. La
tragedia de Louis Pasteur. Rev Med Cine. 2005; 1: 29-35.
6.- Elena A. Robert Koch, el vencedor de la muerte.
Robert Koch, der Bekämpfer des Todes. En Elena A,
editor. Ciencia, cine e historia. De Méliès a 2001.
Madrid: Alianza Editorial; 2002. p. 116-121.
Agradecimientos
Este artículo no hubiera sido posible sin la ayuda de
Dananta, farasdues, María José Fresnadillo, Christian
Grenier, GALI, JotaP, Ledo, Antoni Padros, Rodmisetv,
sfrontang, André Siscot, VRUKALAKOS a quienes
agradecemos sus aportaciones y consejos.
|