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Ficha técnica
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Título:
A corazón abierto (España)
Otros títulos:
Una creación del Señor (Argentina)
Título original: Something the Lord
Made
País: Estados Unidos
Año: 2004
Director: Joseph Sargent
Música: Christopher Young
Guión: Peter Silverman y Robert Caswell.
Basado en parte en el articulo Like Something
The Lord Made de Katie McCabe (Washingtonian,
1989).
Intérpretes:
Alan Rickman, Mos Def, Mary Stuart Masterson,
Kyra Sedgwick, Merritt Wever y Doug Olear.
Color:
color
Duración: 105 minutos
Género: drama
Productoras: Home Box Office (HBO) y Nina
Saxon Film Design
Sinopsis: Alfred Blalock y su colaborador
Vivien Thomas formaron, en el Baltimore de los
años 40, un equipo sin precedentes. Juntos
lograron una técnica eficaz para corregir el mal
de los bebés azules. Al mismo tiempo que
descubrieron un nuevo campo científico, las
presiones sociales amenazaron con minar su
fructífera colaboración.
Premios:
Tres premios Emmy (mejor película de TV, mejor
fotografía y mejor montaje).
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Introducción
En estos días, donde parece que los valores humanos
están en crisis, me emocionó la visión de la película
que comento a continuación.
El telefilme
titulado A corazón abierto/ Something the Lord
Made que me permite escribir el presente artículo,
se inspira en las vidas reales del cirujano Alfred
Blalock (al que da vida Alan Rickman) y el técnico de
laboratorio, de origen afro-americano, Vivien Thomas
(interpretado por Mos Def). El guión, por cierto
bastante ajustado a la realidad, narra los pasos de
estos pioneros de la cirugía cardiaca desde el punto de
vista de Thomas, cuyo nombre no figura en el
procedimiento que ayudó a crear, la hoy mundialmente
conocida como operación de Blalock-Taussig. Thomas había
comenzado a ayudar a Blalock en 1930, a los 19 años,
después de que la depresión terminará con su sueño de
estudiar Medicina. Pronto pasó de dedicarse a la
limpieza del laboratorio a hacer realidad las teorías de Blalock participando en numerosos experimentos y
fabricando el instrumental quirúrgico necesario para
realizarlos.
Lo que comienza como una relación entre amo y sirviente,
pasa a ser de maestro y discípulo, en la que ambos
terminan trabajando como una sola persona. Llegaron a
ser buenos amigos, pero ocuparon lugares muy distintos
en la sociedad.
Esta película permite debatir numerosos aspectos
médico-quirúrgicos, académicos, éticos, sociológicos,
humanos, etc., algunos de los cuales ya han sido
comentados en esta revista1;
nosotros nos centraremos fundamentalmente en aquellos
que relacionan al maestro con el discípulo.
Protagonistas. Aspectos biográficos
1. El maestro:
Alfred Blalock (5
abril
1899-15
septiembre
1964)
(Foto 1)
Es el cirujano-jefe,
profesor e investigador, de origen norteamericano2. Famoso por la operación
Blalock-Taussig,
empleada en el tratamiento quirúrgico de la
tetralogía de Fallot,
vulgarmente conocida como
síndrome del bebé azul3.
Blalock se graduó en la
Johns Hopkins
(1922), donde conoció al profesor
Halsted. En 1925, se traslado
a la
Universidad de Vanderbilt
en la que fue nombrado encargado del laboratorio de
investigación quirúrgica. En él conoció al otro
protagonista de la historia, Vivian Thomas, que
inicialmente trabajó como mozo encargado de la limpieza
del laboratorio y más tarde como ayudante de
investigación experimental. Allí y trabajando sobre el
shock, nació la interacción entre Alfred Blalock y
Vivian Thomas motivo de este artículo.
Cuando a Blalock le
ofrecieron la jefatura de cirugía del
Johns Hopkins
Hospital (1941), solicitó como condición que su
ayudante,
Thomas, le acompañara. En el
Hopkins mantuvieron una relación, con altibajos, durante
más de tres décadas. Juntos desarrollaron una técnica
para tratar la
coartación
aórtica
y mientras trabajaban en ella, la pediatría
Helen Taussig
(foto 2) les presentó el
problema del síndrome del bebé azul.
Blalock diseñó teóricamente
la operación, pero fue Thomas quien perfeccionó la
técnica quirúrgica en el laboratorio y guió a Blalock
durante el procedimiento. La primera operación Blalock-Taussig
fue realizada con éxito
el 29 de noviembre de
1944
sobre
Eileen Saxon. Se inició
así la cirugía pediátrica del corazón. Con ella la
institución (Johns Hopkins) alcanzó mayor renombre
internacional y Blalock y su equipo (que no incluía a
Thomas) numerosos galardones4.
2. El discípulo: Vivien Theodore Thomas (29
agosto 1910
- 26 noviembre 1985) (foto 3)
De origen afro-americano, fue el
técnico quirúrgico-ayudante del profesor
Blalock, primero en
Vanderbilt,
Nashville (Tennessee), y
después en
Johns Hopkins,
Baltimore (Maryland)5.
Era hijo de una familia
humilde (su padre era carpintero), sin formación
universitaria. Luchando en un ambiente hostil de
pobreza
y
racismo, logró ser
un pionero de la cirugía
cardiaca. Ayudó a desarrollar
el procedimiento para tratar el
síndrome del bebé azul
en los años 40. Thomas sólo tuvo estudios secundarios y
aunque intentó estudiar Medicina, la Gran Depresión
americana le obligó a olvidar su sueño y ponerse a
trabajar.
Thomas demostró una
extraordinaria aptitud para la experimentación y una
destreza quirúrgica e inventiva poco común (foto 4).
Blalock consciente de ello le otorgó libertad en los
proyectos, de forma que así disponía de más tiempo para
las actividades clínicas y docentes. En ese ambiente se
desarrolló un respeto y admiración mutua, forjándose
una íntima relación profesional. Sin embargo, fuera del
laboratorio mantuvieron la distancia social dictada por
los tiempos (el racismo y la segregación racial era la
norma). Dos detalles al respecto: 1) aunque Thomas,
hacía el trabajo de un
investigador post-doctoral,
se le pagaba como a un obrero no cualificado; y 2)
cuando valoró la posibilidad de hacerse médico (1947),
la inflexibilidad de la
Universidad de su época se lo impidió.
Thomas entrenó a muchos residentes de cirugía, algunos
posteriormente famosos como Denton A. Cooley o William
P. Longmire Jr. Ambos aparecen en la película y
participaron como ayudantes de Blalock en aquella
histórica primera operación (fotos 5 y 6). Con el paso
del tiempo la habilidad técnica de Thomas se
convirtió en leyenda. Estando en posición de
negociar con Blalock (año 1946), logro ser el técnico
mejor pagado del Johns Hopkins y gracias a ello dejó el
pluriempleo, ya que en ratos libres trabajaba de
camarero.
Quince años después de la muerte de Blalock, Thomas
continuaba trabajando en Hopkins como director de los
laboratorios de investigación quirúrgica. Durante esos
años fue el mentor de un buen número de técnicos de
laboratorio afro-americanos, así como del residente
cardiaco negro de Hopkins, el Dr. Levi Watkins (foto 7).
Debieron pasar treinta años desde la primera operación
de Thomas y Blalock, para que el hospital Johns Hopkins,
recibiera a su primer estudiante negro (foto 8).
Durante esos años,
había entrenado a tantos cirujanos, posteriormente
convertidos en jefes de departamento repartidos por
todos los EE.UU, que en
1968
le hicieron un retrato que fue colgado en los pasillos
de Johns Hopkins, al lado del que años antes le
hicieran a Blalock (foto 9). En 1976, la misma
Universidad le concedió un doctorado honorario. Sin
embargo, por ciertas restricciones, recibió el
doctorado en
Leyes en lugar del merecido
en Medicina.
A su jubilación (1979), escribió una autobiografía
titulada Pioneering Research in Surgical Shock and
Cadiovascular Surgery: Vivien Thomas and His Work with
Alfred Blalock, titulo más tarde cambiado por
Partners of the Heart: Vivien Thomas and His Work with
Alfred Blalock (foto 10).
Murió días antes de publicarse ese libro donde hacia
mención a su jefe, maestro y amigo Blalock.
No obstante y como refiere Thomas6
la relación con Blalock no siempre funcionó bien; el
acercamiento de un cirujano blanco a su raza fue
complicado y contradictorio. Por un lado, siempre
defendió su capacitación, siendo muy llamativa la
insistencia de que Thomas lo acompañara al quirófano
durante las primeras operaciones, frente a la oposición
de sus colegas del Hopkins. Pero por otra parte, había
límites a su tolerancia, especialmente en lo referente a
sus remuneraciones, el reconocimiento académico, y la
interacción social fuera del trabajo. Finalmente en la
película, no sé si en la vida real, el propio Blalock
reconoce todas estas deficiencias.
Relación del maestro hacia sus
discípulos
Tradicionalmente se atribuyen a la cirugía cuatro dimensiones
(científica, técnica, artística y humana) que se han de
aprender y transmitir. Conjuntamente, la actividad
docente exige a quienes la ejercen competencias
profesionales y pedagógicas, así como relevantes
cualidades humanas. Parece que el perfil humano de un
cirujano es muy importante para realizar una labor
asistencial, docente, investigadora y de gestión de
calidad7.
El paso de profesor a maestro aparece cuando, además de demostrar
uno su capacidad intelectual, formación y saber, es
capaz de ambientar su quehacer cotidiano con una
inquietud científica, con una ética profesional, con un
estilo y unas virtudes merecedoras de afecto y
admiración por parte de sus discípulos, que atraídos por
él constituyen su escuela.
Pasar de alumno a discípulo es más sencillo. Suele ser durante la
enseñanza-aprendizaje de la especialidad. En esta fase
formativa, profesor (jefe) y discípulo (residente) han
de mantener una unión inseparable, aquí no hay problemas
de masificación, y no existirá más distancia que la de
respeto científico, ético y moral. La autoridad del
profesor es fruto de su saber, honorabilidad e influjo
personal sobre el alumno. El maestro por su parte ha de
respetar la libertad personal y de albedrío de su
discípulo.
Un buen maestro debe transmitir actitudes más que conocimientos.
Eugenio D'Ors decía del
maestro se pueden aprender cosas que el libro no
enseñará jamás (citado por 8)
No se trata de la acción directa, individualizada del
maestro con cada discípulo, sino más bien un clima
colectivo que el maestro crea en torno suyo. Por ello el
gran maestro atrae a los mejores alumnos y se crea un
clima selectivo (de elites), una palabra que ya no
gusta.
De todo esto, se desprende el reconocimiento y gratitud hacia el
maestro. Como dice Pedro Lain Entralgo9 en el prólogo de Tres españoles: Cajal, Unamuno y Marañón:
“Ello ha sido siempre signo de sabiduría y honestidad
intelectual”. Todo lo bueno que aprendemos del maestro,
debemos desarrollarlo con aquellos que nos siguen.
Hemos de ser conscientes de que la inmensa mayoría de los
conocimientos que poseemos nos los han enseñado otras
personas. En el caso de los cirujanos, hay quienes nos
han enseñado diferentes técnicas quirúrgicas, a esta
categoría la podríamos denominar “entrenador”. También
nos hemos encontrado con personas que nos han
transmitido conocimientos y nos han enseñado la base
teórica (el porqué y el cuándo) de esas técnicas; éstos
serían los profesores. Por eso, lo verdaderamente
importante es encontrarte en la vida con un
entrenador-profesor-maestro.
Así, el maestro va mucho más allá: nos transmite un estilo de
enfrentarnos a la vida y la profesión, dando
personalidad y proyección a todos los aspectos que de él
dependen. El maestro, además de enseñar, busca y encauza
la vocación de sus discípulos. Dirige y marca la
trayectoria profesional y científica de los discípulos.
De la simbiosis maestro-discípulos, nace la escuela, que
bajo los auspicios del maestro, mantiene una unidad con
características propias en los aspectos tanto
asistenciales, como docentes y de investigación.
La responsabilidad del maestro le hace mantener una conducta
ejemplar en su vida pública y privada. Por lo tanto, sus
competencias se extienden más allá de las fronteras de
su disciplina, abarcando otros conocimientos acordes con
el ambiente científico y cultural de su época. Ello se
trasmite y es captado por el discípulo. Por algo decía
José Ortega y Gasset en su ensayo Misión de la
Universidad (1930):
“El hombre que no vive a la altura de su tiempo vive por
debajo de lo que sería su auténtica vida, es decir,
falsifica o estafa su propia vida, la desvive”10.
Su amplitud de espíritu se manifestará en la generosidad sin
distinciones, tanto en lo espiritual como en lo
material. Decía el gran cirujano vascular Rene Leriche: El
maestro debe comprender las aspiraciones y necesidades
de aquellos ante quienes se abre la vida (citado
por 8).
Por eso la promoción
profesional de los discípulos, basada en criterios
científicos y éticos11,
es un importante capítulo en la relación
maestro-discípulo. Pienso que una de las mejores
recompensas del maestro es observar con entusiasmo y
honestidad, la superación del discípulo.
Un principio educativo es que la enseñanza ha de ser sin violencia,
respetando la libre personalidad del discípulo. El
cariño, la persuasión y la ejemplaridad deben ser los
únicos medios que el maestro debe usar con sus alumnos.
La violencia conduce en los hombres, que no olvidemos
poseen una conciencia y dignidad, únicamente a la
insubordinación o a lo que es peor, a la hipocresía. El
maestro que quiera tal nombre ha de tratar al alumno con
justicia, tolerancia, sencillez, amabilidad, cariño y
camaradería, pues no hay cosa que más perjudique a un
alumno que chocar con la incomprensión, orgullo y
pedantería de un profesor. Todo esto se logra enseñando
con modestia, humildad, cariño y simpatía y en
definitiva brindando su amistad al discípulo. Con ello,
el trabajo no será considerado una carga, sino un
pasatiempo en que todos enseñan y aprenden.
Finalmente, es importante que el maestro reconozca y sepa corregir
sus errores aunque sean puestos en evidencia por los
discípulos. Así afirmaba
Sócrates Soy de los que gusta de la corrección cuando
se está en un error y de corregir a los demás cuando se
apartan de la verdad, complaciéndome tanto el corregir
como ser corregido, pues es más ventajoso verse libre
del mayor de los males que librar a otro de él (citado
por 8). El discípulo también
tiene numerosas responsabilidades hacia su maestro
(Tabla 1), pero eso es
otra historia.
|
Tabla 1. Relación maestro y discípulo |
|
Visión tradicional |
Visión actual |
Visión
tradicional |
Visión actual |
|
Paternalista |
Promotor |
Servil/obediente |
Igualmente
responsable |
|
Jefe/autoridad |
Amigo/compañero |
Hijo favorito |
Discípulo |
|
Rígido/estricto |
Responsable |
Miembro del grupo |
Individuo independiente |
|
Protector |
Liberador |
Hecho por el mentor |
Ayuda a hacerse |
|
Conduce al discípulo |
Desarrolla su potencial |
Pensamiento único |
Pensamiento propio |
| |
|
Respuesta a órdenes |
Respuesta a motivación |
Referencias
1.- D’Ottavio Callegari GE, D’Ottavio Callegari ME,
D’Ottavio Cattani AE.
El carpintero estadounidense y el jardinero africano:
vidas paralelas en la Medicina y el Cine. Rev Med Cine [serie en
internet]. 2006 [citado 22 junio 2007];2:133-137:[5 p.]
Disponible en:
http://www.usal.es/~revistamedicina
cine/Volumen_2_1/n4/esp_4_pdf/carpintjard.pdf
2.- Contribuidores de Wikipedia.
Alfred Blalock
[encyclopedia on-line].
Wikipedia, The Free Encyclopedia. [actualización de 23
abril 2007;
citado 22 junio 2007].
Disponible en:
http://en.wikipedia.org/wiki/Alfred_Blalock
3.- Blalock A, Taussing H. The surgical treatment of
malformations of the heart in which there is pulmonary
stenosis or pulmonary atresia. JAMA 1945;128:189-202.
4.- Tucker, A. It Happened at Hopkins, A Teaching
Hospital. Baltimore: Johns Hopkins Hospital, 1973.
5.-
Contribuidores de Wikipedia.
Vivien Thomas
[encyclopedia on-line]. Wikipedia, The Free Encyclopedia.
[actualización de 14 agosto 2007;
citado 20 agosto 2007].
Disponible en:
http://en.wikipedia.org/wiki/Vivien_Thomas
6.-
Thomas VT. Pioneering Research in Surgical Shock and
Cardiovascular Surgery: Vivien Thomas and His Work with
Alfred Blalock. Philadelphia: University of Pennsylvania
Press, 1985.
7.- Morton JH. The qualities
of a successful surgeon. Arch Surg 2000;135(121):1477.
8.- Gonzalez Gonzalez M. La cirugía y el cirujano
actual.
Arch
Fac Med de Zaragoza 1996;14:673-692.
9.- Lain Entralgo P. Cajal, Unamuno, Marañón.
Tres españoles. Barcelona: Círculo de Lectores, 1988.
10.- Ortega y Gasset, José. Misión de la universidad y
otros ensayos sobre educación y pedagogía. Madrid:
Alianza Editorial, 1992.
11.- Lovejoy FH Jr, Clark MB. A promotion ladder for
teachers at Harvard Medical School: experience and
challenges. Acad Med 1995;70(12):1079-1086. |