Entre las facetas distintas del fenómeno estudiado podemos mencionar
las transformaciones de lo local ante la irrupción de lo global, las
implicancias de potenciales cambios que se pueden producir al interior de la
escuela tradicional, los repercusiones para los distintos actores (alumnos,
profesores, directivos) ante esta nueva realidad.
Sobre lo anterior nos parece conveniente plantear que en el marco de la sociedad
contemporánea, globalizada e intercomunicada se han naturalizado socialmente
ciertas concepciones sobre el desarrollo que parecen estar en un nivel más
alto que el de simples supuestos a ser debatidos. En países como los
nuestros, donde cotidianamente se tematizan como problemas la pobreza y la falta
de oportunidades para mejorar la calidad de vida de amplios sectores de la población
se vislumbran ciertas fórmulas que se han consolidado en el imaginario
social de nuestra región como vías de solución para estos
problemas. Una de estas vías de solución es entender a la educación
como un motor que posibilita la movilidad social, única posibilidad de
que el grueso de la población acceda a mejores estándares de vida.
“La educación en la llamada sociedad postindustrial –compleja y ambivalente-
aparece como el medio predilecto para asegurar mañana lo que hoy no se
ha logrado: un dinamismo productivo con equidad social y una democracia basada
en una ciudadanía sin exclusiones. Esta expectativa encierra el peligro
de una futura decepción, pues tales objetivos sólo pueden ser
logrados a través de un vasto esfuerzo sistémico, del cual el
sistema educativo puede constituir una parte importante, pero en ningún
caso puede ofrecer las ‘llaves del reino’.” (Hopenhayn y Ottone. Pág:
34)
A esto se suma el convencimiento de que uno de los condicionantes históricos
y estructurales que han perpetuado el retraso de la región es el bajo
desarrollo tecnológico de sus aparatos productivos, que en vez de posibilitar
la innovación y la creación de valor agregado a sus productos,
no son más que meros receptores de segundo orden, que en buenas cuentas
no hace más que mantener este estatus económico desmejorado.
Así nos encontramos frente a dos utopías que nos hablan de la
superación de la pobreza: la pedagógica y la tecnológica.
La primera postula que con una mayor educación las personas de estratos
socioeconómico bajo tendrán acceso a una mejor movilidad social
y con más herramientas para convivir dentro de una sociedad en constante
cambio. Por su parte, la utopía tecnológica se refiere a que el
subdesarrollo puede ser superado en la medida que se intensifica el uso de tecnologías
en el campo productivo como de la información.
El problema con el que nos enfrentamos es cuando estas “apuestas” o decisiones, que tienen un carácter social e histórico (y que se traducen en políticas públicas como la evidenciada por el proyecto “Red Enlaces”), toman un sello de verdades absolutas e incuestionables. A eso hay que oponer al menos una postura más crítica y que revele algunas de las contradicciones y supuestos que se manejan en la introducción de las Tecnologías de información y comunicación (TIC) en las escuelas, y que son foco de nuestra investigación.
Un primer paso para poder aclarar en qué consisten los conceptos que
sustentan a la “Red Enlaces” requiere hacer una breve relación de hechos
que ordene cronológicamente cual ha sido la progresión que ha
manifestado este proceso en particular. Los comienzos de esta iniciativa pueden
ser rastreados hasta el año 1992 cuando el ministerio de educación
chileno hace explícita la necesidad de construir “una Red Educacional
Nacional entre todas las escuelas y liceos subvencionados del país”.
Esta incipiente primera etapa tenía contemplado un plan piloto concentrado
en una docena de escuelas de la capital Santiago, para luego extenderse a la
novena región (división político-administrativa con el
mayor índice de población indígena) donde se incluye un
total de 100 escuelas a esta etapa de incipiente desarrollo. Este período
de prueba se extiende hasta 1995 donde comienza a tomar forma un verdadero plan
de crecimiento a nivel nacional. Desde este año en adelante ya se plantea
la factibilidad de que los recursos invertidos en las TIC’s (equipos, software
y conexión a Internet) deberían estar disponibles en todas las
escuelas de Chile dentro de un plazo no superior a los cinco años. Conforme
a este plan, desde el año 1996 puede anotarse un punto de inflexión
en términos de cobertura que, ahora en términos exponenciales,
inicia definitivamente su expansión a nivel nacional. De forma tal que
para el año 1998 la informática ya es considerada como parte integrante
del currículum para la educación secundaria bajo el estatus de
“objetivo transversal”, es decir, se considera que el trabajo con las TIC’s
tiene ramificaciones hacia todos los aspectos de la formación recibida
por los alumnos. Tal como queda registrado en este gráfico, la progresión
que ha manifestado la “Red Enlaces” ha sido la siguiente:

(Fuente: Ministerio de Educación)
Dados estos resultados puede sostenerse que en cifras gruesas la dotación
de equipamiento informático (computadores, software, Internet y periféricos)
en el sistema educacional chileno ha conseguido un amplio éxito. Aunque
todavía es muy evidente la diferencia en la disponibilidad de estas nuevas
tecnologías que hay entre las escuelas ubicadas en los grandes centros
urbanos y las zonas rurales más apartadas, no es menos cierto que paulatinamente
las escuelas rurales están siendo incorporadas a un plan de integración
que en mediano plazo debería superar estas diferencias de equipamiento.
Una mirada general nos indica que las TIC’s de uno u otro modo se están
haciendo parte habitual del paisaje escolar. Esto último se verifica
en la notoriedad mediática que ha alcanzado todo lo que esté relacionado
con la irrupción de las TIC en la sociedad y que puede verse en las expectativas
que generan tanto en profesores como alumnos frente a esta nueva realidad.
Ciertamente esta modernización en la educación tiene un sustento
conceptual que relaciona el trabajo de orden técnico; como es el establecimiento
de una red informática, con los fines, necesidades y desafíos
que enfrenta actualmente la educación. Evidentemente esta inversión
en gran escala no podría operar sin contar con un ideario que defina
con precisión cuáles son los parámetros básicos
que guían todo el accionar de la “Red Enlaces” como programa gubernamental.
Estas directrices lo que intentan es normar algunas de las principales cuestiones
que emergen en paralelo a la introducción de tecnología en educación,
por ejemplo; al determinar cuál es la orientación pedagógica
que se pretender dar a las TIC’s una vez que estas ingresan a la sala de clases,
qué tipo de nuevos conocimientos y habilidades pueden obtener los alumnos
gracias a las TIC’s, de qué forma la gestión de la escuela se
verá beneficiada mediante el uso de la informática, la idea de
que el docente puede apoyarse en los recursos disponibles en la red para complementar
la realización de su clase, etc. Es más, uno de los soportes conceptuales
del proyecto Enlaces “considera a las tecnologías de información
y comunicaciones como una herramienta al servicio de las personas, de los protagonistas
del proceso de enseñanza y aprendizaje: alumnos, profesores, directivos,
sostenedores y apoderados de los establecimientos educacionales. (...) Tener
como meta no sólo dotar de computadores a las escuelas y liceos, sino
que integrarlos a una red educacional que les permitiera estar comunicados entre
sí y con el mundo, e intercambiar ideas y experiencias, independientemente
de la región o comuna donde se situaran. Esto apunta a cumplir con uno
de los objetivos que persigue la reforma educacional: lograr una mayor equidad
en las oportunidades de los niños y jóvenes de acceder a una educación
de mejor calidad.”[1] De lo anteriormente
señalado se desprende un supuesto que sin ser explicitado marca la dirección
hacia donde se pretende llevar este proceso de cambio tecnológico, con
esto nos referimos a la gran cuota de confianza existente en que las tecnologías
de la información tienen un potencial transformador que opera por sí
mismo.
Esta cualidad que tendrían las TIC’s, traspasada al ámbito de
la educación, permitiría aumentar la calidad de la educación,
asegurar la equidad de ésta de momento que todos los alumnos comparten
la misma “ventana de acceso” al mundo que es Internet, hacer de los alumnos
“ciudadanos del mundo” con capacidad de comprender y ser partícipes del
proceso de globalización. En la perspectiva del núcleo planificador
del proyecto “Red Enlaces” las TIC’s no sólo se constituyen en una herramienta
con una tremenda gravitación en plano pedagógico sino que también
están relacionadas con el tipo de vida que experimentarán los
niños y niñas que hoy están recibiendo esta formación
en informática. Esta “revolución educativa tendrá que ver
con la educación permanente (life-long learning), la educación
a distancia y la educación basada en las TIC’s. Los países que
no logren abordar este cambio verán ensanchar la brecha de conocimiento
y de capacidades tecnológicas con las partes más dinámicas
del mundo globalizados y no podrán formar parte de la economía
basada en conocimientos y de la sociedad de la información.”[2]
Según estos argumentos, la introducción de tecnologías
de la información en el sistema educacional viene a constituir la respuesta
a la urgente necesidad de que la educación impartida en Chile logre adecuarse
a los requerimientos que supone el proceso de globalización.
La investigación cuyas conclusiones presentamos se orientó por
preguntas tales como: ¿Esta tecnología se incorpora realmente
como una nueva herramienta pedagógica a la escuela?, ¿Qué
efectos culturales se producen en el ámbito rural–local a partir de la
introducción de esta nueva tecnología globalizadora?, ¿Qué
sucede en la relación profesor–alumno, en la escuela rural cuando se
introducen las tecnologías de la información y las innovaciones
pedagógicas que estas conllevan?, ¿Cómo reacciona el alumno
frente a este nuevo recurso educativo?, ¿Cuáles son las expresiones
y sentidos que el alumno puede construir en su relación con la tecnología?
Estas interrogantes plantean sin duda cuestionamientos teóricos y prácticos
a los supuestos de Enlaces. Nos parece que es necesario profundizar lo que las
cifras de cobertura y número de profesores capacitados en las TIC’s conciben
como un avance notable en el mejoramiento de la calidad educativa y en verdaderas
herramientas que posibiliten la superación de la pobreza. Pues para que
las TIC’s tengan un desarrollo que propicie un verdadero impacto en la disminución
de la brecha de la equidad es imprescindible agregar tanto una dimensión
más cultural como también un conocimiento cabal sobre los verdaderos
usos sociales y prácticas que se desarrolla en la escuela en relación
a la incorporación de las TIC’s.
Nuestra investigación se desarrolló en el contexto de localidades rurales en sectores de pobreza con el objeto de conocer las prácticas sociales que están ligadas al uso de las TIC en las escuelas rurales. La comuna de Maule[3] fue seleccionada en tanto cumplía con el requisito de tener escuelas básicas integradas al proyecto “Red Enlaces”.
En el transcurso de la presente investigación un primer hecho que se
ha podido constatar, es la distancia entre una construcción de carácter
utópico que rodea a la introducción de las TIC’s y una realidad
concreta en la cual éstas entran a interactuar con actores concretos
que “reciben” estas innovaciones en su entorno cotidiano.
Esta utopía a la que hacemos mención, se refiere a la promesa
que implica crear un nuevo tipo de sociedad sustentada en el desarrollo tecnológico
(en especial de las comunicaciones) y sus aplicaciones a las dinámicas
sociales. Las dos grandes promesas involucradas en esta utopía tienen
que ver, en primer lugar, con la eliminación de la distancia tanto en
sus aspectos espacio-temporales como en sus aristas de orden sociocultural.
Es decir, que en la sociedad de la información la tecnología permite
generar un flujo de comunicaciones tal que permitiría soslayar las fronteras
naturales que dificultaban la relación entre las personas y las sociedades.
En segundo lugar, y relacionado con lo anterior, también se plantea
que el conocimiento asumiría una mayor cercanía, dejando de ser
un “monopolio” de unos pocos, al presentar, gracias a las TIC’s, múltiples
entradas posibles a éste. Esto debido esencialmente a que el acceso a
las fuentes de este conocimiento se hace más expedito e instantáneo
(un ejemplo al que se recurre constantemente se encuentra en los sitios Web
que permiten observar las actividades de la NASA o ingresar a los principales
museos del mundo). Todo lo cual sustentaría la construcción de
una sociedad en donde el eje central es el “conocimiento”, a diferencia de la
sociedad industrial donde lo que primaba era la técnica. Esta característica
sería el sustrato básico del carácter esencialmente democrático
de la sociedad de la información, en la cual todos podrían participar
del conocimiento.
Ahora bien, como toda utopía esta se ve cuestionada por la realidad,
en el sentido de que muchas de las esperanzas que se centran en la TIC’s se
ven enfrentadas a las complejidades y contradicciones de la realidad social.
Sin ir más lejos, el concepto de “brecha digital” es claramente insuficiente
para dar cuenta de las dinámicas que emergen desde los intentos de extender
las lógicas de la sociedad de la información a toda la sociedad
en su conjunto. En este sentido la superación de la “brecha digital”
siempre se ha entendido como la extensión masiva de la tecnología
de información y comunicación, midiéndose en la cantidad
de computadores per cápita, en el número de celulares, los metros
de fibra óptica, etc. Desconoce que tras estos procesos se manifiestan
falencias de orden cultural, a lo cual apunta el concepto de “brecha digital
de segundo orden”. Esta se refiere a las complejidades de orden social que dificultan
que la tecnología asuma un real significado, tendiente a facilitar cambios
sociales que de ellas se esperan. Y pudiendo incluso profundizar las distancias
sociales que en teoría la tecnología debería superar.
Lo anterior apunta a que no basta con la simple presencia de infraestructura
de TIC’s para lograr que estas contradicciones expuestas se eliminen. Para que
la “brecha digital de segundo orden” pueda ser eliminada se requiere de un proceso
de “apropiación cultural” de las TIC’s. Esto es que los distintos actores
sociales puedan dimensionar a las TIC’s como algo propio y útil para
su mundo. Lo que quiere decir que no sólo hay que adaptarse a la tecnología
sino que esta también debe tener la capacidad de adaptarse a los actores
que la requieren.
Dentro de este proceso de “apropiación de las TIC’s” la escuela, por
su función social asume un rol central como agente privilegiado para
liderar y llevar a cabo este proceso. Pero para que se logre esto, la escuela
como institución debe desarrollar en su interior un proceso de apropiación,
el cual hemos definido como “integración”. La integración da cuenta
de las diversas estrategias y condiciones que son necesarias por parte de la
escuela para apropiarse ella y sus miembros de estas nuevas tecnologías.
De ahí que la integración implica la generación de nuevas
metodologías de trabajo y gestión, involucrando a profesores,
directivos, alumnos y la comunidad.
Todo lo anterior da cuenta que para lograr el aspecto, a nuestro juicio, más central de la utopía de la sociedad de la información, que es sustentar una mayor democratización de la sociedad a través de expandir la posibilidades de comunicación y liberalización de la información, se requiere no sólo de su disponibilidad sino que, y sobre todo, de desarrollar dinámicas que potencien la apropiación cultural. Por lo cual el problema se juega, entre otros elementos, en la posibilidad de generar dinámicas de consumo cultural que respondan a la construcción de sentido necesaria para toda construcción democrática.
3.1 ¿CÓMO LA INTRODUCCIÓN DE LAS TIC’S PUEDE AYUDAR
A LOGRAR EL OBJETIVO DE TENER UNA MEJOR EDUCACIÓN?
Plantear esta pregunta a estas alturas, justamente cuando un porcentaje importante
de los establecimientos del sistema público de educación forma
parte de este proceso, puede resultar una pregunta incómoda para planificadores,
autoridades, proveedores, etc. El punto que interesa dejar bien establecido
a través de esta pregunta es que si bien las TIC’s suponen un nuevo escenario
para la escuela, más aún para la escuela rural, ello no significa
que gracias a su sola presencia comiencen a operar las transformaciones y se
alcancen los beneficios que permanentemente se prometen a raíz del uso
de las tecnología de la información en el ámbito de la
educación.
Hay muchos factores que han sido abordados en este trabajo que limitan el impacto
de las TIC’s (entre otros las resistencias del profesorado, uso orientado hacia
lo lúdico, sistema de premios y castigos) pero a nuestro juicio un elemento
que es crucial se refiere a la incapacidad de advertir que las TIC’s se constituyen
en algo mucho más complejo que una simple técnica puesta a disposición
de la escuela. Una técnica que al igual que la televisión y el
video educativo sigue teniendo un carácter esencialmente unidireccional,
en donde le profesor o el alumno tienen una muy limitada capacidad de intervención
sobre estos medios. Por el contrario las TIC’s si representan una tecnología
que efectivamente permite que el usuario pueda “manipular” con mucha mayor libertad
los contenidos y las aplicaciones que se encuentran disponibles tanto en Internet
como en el software instalado. Al entender a las TIC’s como una simple técnica
recién instalada también se tiende a abordarlas como un bien material,
el cual significa atender las necesidades inmediatas que esta bien requiere
(básicamente que no se dañe) por sobre plantearse las potencialidades
y objetivos que gracias a las TIC’s pueden lograrse.
Esta última combinación de factores nos remite al punto crítico
que hasta este momento no ha sido abordado en toda su amplitud y complejidad
por las políticas públicas encargadas de la extensión de
las TIC’s en la educación. Y el cual ha sido uno de los conceptos claves
tratados a lo largo de este trabajo; este se refiere a la apropiación
de la tecnología. Entendida como la generación de sentido en torno
a la utilización y aprendizaje de las TIC’s apara estos nuevos usuarios,
es decir, que estas nuevas tecnologías se transformen en una necesidad
verdaderamente sentida, desde la cual su uso finalmente se hará más
intenso. En otras palabras, desde la escuela rural aún no se dimensiona
adecuadamente por qué razón se ha hecho esta inversión
en equipamiento computacional ni tampoco está muy claro como podrían
ayudar al trabajo escolar. Sin estas coordenadas básicas el impacto que
las TIC’s tienen sobre los procesos educativos sigue siendo muy cuestionable.
Sobre la base de lo anterior, sólo existiendo un alto grado de apropiación
de las nuevas tecnologías es posible comenzar a plantear la forma en
que las TIC’s pueden hacer un aporte sustantivo al mejoramiento de la educación.
Sólo bajo estas condiciones es posible plantear dentro de un terreno
más seguro la cuestión sobre la “brecha digital” y las consecuencias
que ella puede acarrear para los países (y, claro, su población)
que se ubican dentro del lado “equivocado” de este fenómeno.
Otro punto que debiera cobrar más importancia para el debate tiene relación
con los contenidos de carácter educacional para los cuales las TIC’s
son el medio más indicado para transmitirlos y otros que siguen siendo
valiosos a pesar de su formato tradicional con el que siguen siendo presentados.
Si bien las TIC’s presentan formas novedosas de recibir y procesar nuevos conocimientos,
por ejemplo, a través de aplicaciones muy poco utilizadas hasta ahora
como los simuladores (de física, química, biología, etc)
ellas no pueden reemplazar la adquisición de conocimientos que no forman
parte de este nuevo acervo cultural ligado a la informática. Con esto
nos referimos a aspectos centrales en la formación general de cualquier
alumno que, junto con requerir un buen manejo de las TIC’s para verse integrado
a la llamada “sociedad de la información”, debe tener un repertorio de
conocimientos cuyo medio de transmisión no son las TIC’s. Con esto nos
referimos a conocimientos que siempre han sido considerados como valiosos y
necesarios para la formación todo alumno o alumna, un ejemplo que no
es menor se refiere a la lectura de libros clásicos de la literatura,
los que para cualquier persona son un capital cultural que hasta ahora no puede
ser entregado por otro medio que no sea el libro. Para este tipo de conocimientos
tan valioso el formato electrónico sigue siendo un medio claramente insuficiente.
Esto tiene que ver con que el proceso de apropiación e introducción
(una vez alcanzada esta condición) de las TIC’s no caiga en el error
de creer que todo conocimiento obligatoriamente debe ser traspasado al formato
de las tecnologías de información y comunicación. Hay muchas
formas de comunicación que no por ser “tradicionales” han perdido fuerza
y eficacia como ocurre en especial con el libro.
En suma una vez superadas las barreras que implica la brecha digital de segundo orden y lograda la apropiación de la tecnología por parte de los actores educacionales, ello no significa que para hacer su aporte a una mejor educación las TIC’s tengan que convertirse en la única forma de transmitir y adquirir conocimiento bajo la estructura escolar.
3.2. ¿QUÉ HA SIGNIFICADO LA PRESENCIA DE LAS TIC’S PARA LA ESCUELA?
Indudablemente, y aun cuando parezca obvio afirmarlo, las TIC’s han constituido
una novedad para la escuela. El primer paso para poder entender el proceso que
se ha venido desenvolviendo en estas escuelas, es la constatación de
que las TIC’s son algo “nuevo”, algo que la escuela, como institución,
no había concebido y para lo cual no estaba diseñada. No contaba
con antecedentes históricos de experiencias similares que le fueran útiles
para poder establecer estrategias que le permitieran asumir a las TIC’s (con
todo lo que ellas conllevan) de una forma no disruptiva[4].
En este sentido lo “nuevo” tiene una íntima relación con lo distinto.
Ahora bien, la idea de lo “nuevo” no es unívoca, como concepto de valoración
es ambiguo[5], ya que “nuevo” puede tener
tanto un sentido de innovación, de actualidad, de naciente, todos con
un carácter positivo, como a la vez también hacer referencia a
lo desconocido, a lo extraño con un sentido quizás no necesariamente
negativo, pero sí de incertidumbre. Es por lo mismo que sea entonces
en esta dimensión de la novedad, del cómo esta va a ser asumida,
en donde se juegue gran parte de la capacidad transformadora que puedan llegar
a significar las TIC’s en las escuelas.
Esta ambigüedad del concepto tiene mucho que ver con la visión del mundo que se tenga, es por ende un aspecto de una construcción ideológica. Así por ejemplo, dentro de los parámetros de la Modernidad la idea de lo “nuevo” se constituye en un sinónimo de positivo, si es “nuevo” es bueno, mejor que lo viejo. Esta concepción no es un mero capricho, si no que sustenta a uno de los pilares fundamentales del discurso de la modernidad, el cual es la idea de Progreso, permanente e ilimitado, en el cual el hombre siempre va a ir superándose, contraponiendo un promisorio futuro frente a un pasado oscuro.
Dentro de esta concepción teleológica de la vida, el discurso
de la Modernidad se traduce al ámbito de la tecnología en un permanente
anhelo por la innovación, por la generación de nuevas herramientas,
de nuevos materiales, etc., donde el último invento siempre será
concebido como el mejor[6].
Pero ciertamente, como todo el discurso de la Modernidad, esta mirada optimista
tiene su contracara, lo nuevo, como se mencionó más arriba, también
hace referencia a lo distinto, a lo extraño y por ende es fuente de recelo,
la permanente innovación puede generar incertidumbre, y lo “nuevo” transformarse
entonces en una amenaza para la estabilidad, así el optimismo del Progreso
tiene su lado negativo en la incertidumbre respecto al futuro.
Así innovación e incertidumbre son dos dimensiones de un mismo
proceso, y como las dos caras de una misma moneda son inseparables y, por lo
tanto, no pueden ser ignoradas a la hora de pretender implementar transformaciones
tan ambiciosas que busquen instaurar lo “nuevo” en una institución.
Lo importante de constatar este carácter de ambigüedad que se genera
entorno a lo “nuevo”, es que permite entender que ante la innovaciones existen
distintas formas de reaccionar, lo “nuevo” es asumido de diversas maneras, dependiendo
de las personas y las instituciones, las que pueden variar dependiendo de una
multiplicidad de factores, por lo que cualquier innovación puede se asumida
de las más diversas maneras. Así por ejemplo en el caso de las
escuelas observadas, cada profesor tenía una lectura propia respecto
al significado de la introducción de TIC’s, y reaccionaba por ende de
diversa manera[7]. En una misma escuela
había quienes manifestaban una gran confianza y optimismo y otros que
derechamente recelaban de esta tecnología. Lo mismo puede extrapolarse
al nivel de las escuelas, entre las cuales también existen diferencias
respecto a cómo afrontar la innovación TIC’s. La instituciones
al igual que las personas tiene diversas maneras de reaccionar ante cualquier
innovación y de asumir lo “nuevo”.
Así entonces la introducción de las TIC’s en las escuelas observadas, ha desencadenado toda una dinámica de reacciones diversas ante la presencia de un elemento extraño para ese mundo delimitado que constituye la escuela en el entorno rural.
Las TIC’s en este sentido han, en cierta medida, alterado algunas dinámicas
tradicionales y generado otras nuevas, han introducido optimismo y desconfianza,
han creado nuevas figuras a la vez que mantienen a otras intactas, en definitiva,
y esto es importante recalcarlo, han hecho reaccionar a los distintos actores
que constituyen la escuela, no los ha dejado indiferentes, los ha interpelado
y obligado a establecer una posición respecto a las posibilidades de
innovación dentro de la escuela.
Ahora bien lo anterior deja en claro que aún existe una gran falencia
y por ende un desafío, en el proceso de introducción de las TIC’s.
Esta se relaciona con la necesidad superar la incertidumbre que genera la presencia
de este elemento nuevo, lo cual pasa, necesariamente, por el hecho de dejar
de ser un elemento extraño[8]
para la escuela y sus miembros.
La pista para lograr ésto la dan los propios profesores. Lo “nuevo”
sólo logrará constituirse en una innovación, o sea en asumir
un carácter positivo, cuando logre generar un sentido para su uso, una
razón de ser para ese lugar y momento preciso. Es a partir de ese punto
que las dinámicas que se establecen entorno a las TIC’s van a poder incluir
a la institución completa y a todos sus miembros, superando el carácter
parcial y delimitado que tienen hoy en día[9].
El desafío, en este sentido, consiste precisamente en desarrollar la innovación, esto quiere decir, establecer un sentido concreto, dentro de la escuela respecto a la potencialidad del trabajo con las TIC’s. Esto por que ese sentimiento positivo respecto a lo “nuevo” no es automático ni evidente, y no basta con las alusiones pomposas a “sociedades informáticas” como para eliminar todo rasgo de incertidumbre y desconfianza que pueda generarse en los profesores, para eso es necesario se sientan participes de la innovación y no que esta los vaya a dejar de lado. Son ellos quienes precisamente tienen que ser los más convencidos en este proceso por lo cual no pueden tenerle desconfianza.
3.3. ¿QUÉ HABILIDADES Y ACTITUDES REQUIERE LA PRESENCIA DE LAS TIC’S EN LA ESCUELA?
La posibilidad de que las TIC’s se transformen en herramientas para producir
un cambio social y cultural en la educación chilena, como hemos visto,
requiere de la motivación (relacionada con las expectativas) y la apropiación
que los actores involucrados puedan llegar a desarrollar. Este proceso de resignificación
constante en que sobre todo los docentes parecen estar más tensionados,
establece un cuestionamiento abierto al tema de cuáles son las habilidades
y actitudes que se requieren en este escenario cambiante para llevar a buen
puerto la introducción de TIC’s en las escuelas.
El hecho de que la escuela sea conceptualizada como una institución
tradicional y que, sin duda, las TIC’s sean visualizadas como lo innovador,
gatilla conflictos en cuanto a la organización, la estructura, las relaciones
y las valoraciones que se encuentran presentes en la comunidad educativa, pero
por sobre todo, en la lógica docente.
Como vimos en capítulos precedentes, la posición del profesor
frente a la tecnología y a sus alumnos, puede verse reflejado en tres
tipos; el facilitador, que además de dominar correctamente la tecnología,
le entrega a sus alumnos las herramientas necesarias para manejar los computadores
y lejos de controlarlos y restringirlos, los orienta y les concede un grado
de libertad y experimentación. Otro tipo es el ausente, que ante su falta
de seguridad con la tecnología o su escasa motivación deja a los
alumnos sin orientación en el trabajo con los computadores, o en el peor
de los casos, prefiere no entrar a la sala de computación. El tercer
tipo de actitud que puede asumir el docente es la de dirigista, aquel que al
tener la percepción de que sus conocimientos son reducidos, manifiesta
su inseguridad controlando en grado sumo los comportamientos y actitudes de
los alumnos frente al computador.
Esta tipología sin duda refleja distintos grados de apropiación
de la tecnología pero, también da cuenta, de distintos niveles
de actitudes y conocimientos en los encargados de llevar a cabo la potenciación
de lo pedagógico, mediado por lo tecnológico.
Niveles tan distintos de aproximación a la tecnología por parte
de los docentes lleva a preguntarse, cuáles son las habilidades y las
capacidades que requieren procesos como el llevado adelante por la “Red Enlaces”
para una utilización cabal de las TIC’s y para el desarrollo de un capital
transformador en las comunidades donde se han asentado estos nuevos medios.
En este plano el tema de las concepciones tradicionales de lo pedagógico, al parecer se enfrenta a un punto de inflexión ante el cuál será necesario optar por un tipo de actor social que lleve a cabo la innovación requerida. Si lo lógico es que ese actor llamado a desencadenar nuevas metodologías y formas de aproximarse al conocimiento es el profesor, será necesario por tanto establecer cuál es el tipo de profesor que se requiere para la nueva educación y cuáles son las condiciones estructurales (organizacionales) y simbólicas (motivacionales) que se requieren para la transformación deseada.
3.4. ¿CÓMO LAS TIC’S REPLANTEAN LA RELACIÓN ESCUELA–MUNDO?
Uno de los puntos quizás centrales de la ideología que sustenta al proyecto Enlaces, refiere al supuesto de que la tecnología permitirá acercar el mundo (como espacio físico y simbólico) a los niños y jóvenes de los lugares más recónditos de Chile.
Tal idea cobra especial potencia, cuando nos situamos frente a una realidad
tan particular como es la que viven las localidades de sectores rurales, casi
siempre excluidas de los procesos de producción y desarrollo de tecnologías
y nuevos conocimientos.
El hecho de que lo rural se constituya como un espacio tradicionalmente postergado
de las innovaciones tecnológicas, se reafirma en las teorías clásicas
de la antropología rural que sitúan a la ruralidad como un espacio
opositivo y dependiente de lo urbano, sinónimo de modernidad y desarrollo.
Si bien este planteamiento ha sido criticado en virtud de que se les resta importancia
y autonomía a los procesos sociales que ocurren en lo rural, al considerarlo
sólo como un residuo de lo tradicional y lo marginal frente a la centralidad
de la urbe. No deja de cobrar cierto vigor esa idea de exclusión, si
la discusión se pone en la perspectiva de lo que se ha llamado “brecha
digital”, es decir, ese quiebre entre las sociedades que han alcanzado un estándard
alto en relación al uso de las nuevas tecnologías y el de sociedades
que han ido quedando relegadas en ese proceso.
Ahora bien, las TIC’s parecen plantear un nuevo escenario para la tensión
entre lo local y lo global. Tensión que aparece latente en la escuela
rural, por una parte institución enraizada en la cultura rural pero,
a la vez, agente socializador de los marcos y normas del estado-nación.
Esa posición de eje entre dos realidades (lo rural, y lo nacional) y
su nuevo papel ante la llegada de las TIC’s y sobre todo ante la potencialidades
de Internet que sin duda relaciona a lo local y a lo global, constituye a la
escuela en un espacio de negociación intercultural.
Este punto es especialmente significativo considerando que las escuelas rurales
merced al proyecto Enlaces se transforman en el único referente informático
comunicacional para comunidades muchas veces aisladas y con una reducida disponibilidad
de telecomunicaciones. Y pese a que el equipamiento tecnológico de las
escuelas rara vez muestra niveles óptimos (en cuanto a conectividad,
renovación de computadores, actualización de software, etc) sigue
siendo el único lugar disponible en la comunidad. Este hecho marca un
acercamiento y una aproximación gradual a las potencialidades de la tecnología.
Dicho de un modo más directo, la escuela rural que forma parte de la
“Red Enlaces”, se constituye en la única forma de participar en los procesos
comunicativos que dan forma a la globalización de la sociedad.
Un punto que reafirma lo anterior es que si bien lo que se produce en términos
de aprendizaje y utilización de la tecnología es una familiarización
tecnológica, traducida en una apropiación irregular y asimétrica
de la tecnología, ya sea de profesores o alumnos, la escuela de igual
forma logra situarse como un significativo, sino el único espacio tecnológico
en el contexto de las comunidades rurales que han sido sistemáticamente
excluidas ante el avance de los procesos de integración económica
y social.
Al detenerse en lo anterior, se puede dimensionar que la escuela puede llegar
a constituirse en el mediano plazo en un núcleo que permite la formación
de un capital de conocimiento, que pese a ser discontinuo y precario, sigue
siendo el único espacio que en estos momentos está entregando
sistemáticamente, algún tipo de herramientas que permitan a los
miembros de comunidades rurales lograr dimensionar los alcances e implicancias
del proceso de transformación mundial que se manifiesta en la actualidad.
Los cuestionamientos que surgen son variados y complejos respecto a este tema,
sin embargo se mueven, casi todos, en el plano de cuál debe ser la posición
y el perfil de la escuela post-TIC’s. Pues todo apunta a que la escuela para
llevar a cabo el potencial transformador de la tecnología, lejos de adaptarla
a sus propias dinámicas, parta por modificar su propia estructura y relaciones,
y se resignifique como agente de socialización. Se trata de que se enfrente
al punto de partida de un cambio de paradigma.
De este modo quedan abiertas como interrogantes ¿si la escuela podrá reposicionarse ante esta implosión y explosión comunicacional e informática que se desencadena en la localidad?, o ¿cómo las TIC’s replantean a la escuela rural frente a la sociedad global?, ¿cuál es el papel que debe jugar la escuela como interlocutora y mediadora de la localidad ante los procesos complejos de la globalización? ¿cómo enfrentarse al reto de educar en un escenario cambiante que parece minar las certezas y los conocimientos con una rapidez jamás vista? ¿debe la escuela conformarse con educar a los alumnos o podrá capitalizar sus potencialidades de núcleo informático en la comunidad rural, abriéndole las puertas de la sociedad de la información a cada uno de sus actores?
4.1. APROPIACIÓN CULTURAL DE LA TECNOLOGÍA.
Durante esta investigación hemos sostenido que por sobre las consideraciones
“de sentido común” que giran sobre las TIC’s como herramientas introducidas
en el sistema educacional y centrada en la dotación de equipos, existe
un complejo campo de expectativas, roles, visiones de mundo, valores, etc que
también juegan un papel fundamental en cuanto a la manera de comprender
y utilizar las TIC’s, que estos actores “beneficiados” evidencian. Todos estos
elementos dan pie a un proceso de apropiación de la tecnología,
el cual se expresa en las diversas valoraciones que hacen que (para el caso
de nuestra investigación) profesores, directivos y alumnos de escuelas
rurales tomen decisiones que los lleven a integrar progresivamente el uso de
las TIC’s a su quehacer más cotidiano o por el contrario desechar esta
posibilidad y mantener las formas con las cuales tradicionalmente ha operado
la escuela rural. Porque a nuestro juicio es en el plano de la apropiación
cultural de la tecnología en donde se juega la viabilidad del proceso
de introducción de las TIC, puesto que son los usuarios quienes deciden
en definitiva qué tipo de uso y orientación entregarle a las nuevas
tecnologías. Consideración que toma más fuerza aún
si consideramos las rígidas estructuras que caracterizan a la cultura
escolar.
Sin desconocer la evidente necesidad de contar con infraestructura informática
que posibilite y entregue las facilidades mínimas para poder esperar
la transformación en la educación que se promete a través
de las TIC’s; todo este esfuerzo adolece de una gran fragilidad en la medida
en que no se considere la real importancia que los procesos culturales tienen
a la hora de definir el éxito, el impacto y la profundidad de los cambios
que se persiguen por medio de la generalización el uso de las TIC’s.
Precisamente una de las formas de enfrentar esta debilidad para comprender y encauzar la política pública en cuestión se orienta a considerar a las variables (como expectativas, actitudes y usos) y sus respectivos indicadores dentro de una metodología que establezca la centralidad del concepto de apropiación, en tanto y cuanto, este posee un valor ambivalente que puede llegar a marcar el éxito o el fracaso de todo esfuerzo tendiente a mejorar la calidad de la educación a través de la integración del computador.
4.2 METODOLOGÍA
La constatación del hecho de que las TIC’s son, hasta el momento, un
elemento extraño a la escuela pone en juego la necesidad, por parte de
esta, de elaborar una forma de trabajo y aprovechamiento de esta nueva tecnología.
Las particulares características que las TIC’s tienen como tecnología
(la interacción, la velocidad, lo multimedial, etc.) exigen que se desarrollen
estrategias pedagógicas diferentes a las que tradicionalmente han caracterizado
a la escuela, como única forma de realmente poder aprovechar este desarrollo
tecnológico para potenciar la educación.
Es por lo mismo que la posibilidad de integrar las TIC’s a la dinámica
escolar, lo que en definitiva es la condición para poder aprovecharlas
en todo su potencial, no se logra solo con la presencia material de un computador
si no que exige que se piense un método especifico de trabajarlas (por
supuesto que en consonancia con el resto del curriculum), de ahí que
sea pertinente hablar de una necesaria “metodología de integración
pedagógica” de las TIC’s al devenir pedagógico.
Esta metodología de trabajo con TIC’s (que permita su integración
provechosa) debe abarcar al menos dos ámbitos del mundo de la escuela.
Por un lado el de la gestión escolar y, por otro, el del trabajo en el
aula. En ambos casos las TIC’s presentan un desafío, y a la vez se necesita
de la concurrencia de ambos para generar la transformación pedagógica
que se pretende con las TIC’s.
En el caso del ámbito de la gestión escolar la introducción
de los computadores hace necesario desarrollar toda una estrategia nueva y especifica
a los requerimientos que conlleva esta introducción de tecnología,
que asuma las problemáticas y también las potencialidades que
se generan en la dimensión institucional. Así por ejemplo las
características técnicas de las TIC’s exigen una permanente manutención
y actualización, tanto de los software como de los hardware, esto por
que por un lado es una tecnología relativamente delicada y por otro por
que se va innovando constantemente, estableciendo nuevas fronteras de complejidad
y capacidad de trabajo, por lo que requiere de una permanente inversión
si es que se pretende dar real acceso al desarrollo tecnológico que esta
viviendo el mundo (y no quedarse con el computador como una mera maquina de
escribir)[10]. Estos requerimientos,
por sus costos a nivel nacional, son mal asumidos por el organismo central (ministerio),
que de hecho esta más preocupado por abarcar a nuevas escuelas que poder
actualizar la tecnología ya existente, por lo mismo entonces la escuela,
si quiere mantener la promesa de inserción tecnológica, debería
empezar a generar recursos propios (ya sea dineros, asesorías, donaciones,
etc.) para poder mantener un mínimo horizonte de utilidad de su infraestructura
tecnológica.
A la vez la necesidad de buscar un mejor aprovechamiento institucional de las
TIC’s obliga a generar un ordenamiento de horarios que garantice efectivamente
un acceso permanente de todos los alumnos y en todos los ramos, lo que pone
en juego, por ejemplo la disponibilidad horaria de profesores. Lo anterior se
relaciona con la necesidad de establecer una verdadera integración curricular
(a nivel escuela) lo cual pasa, en parte importante, por crear las condiciones
institucionales que la permitan como un objetivo real a conseguir.
Estos desafíos, y también sus potencialidades, que se presentan
con la introducción de las TIC’s en las escuelas obligan a pensar nuevos
métodos y lógicas de trabajo, por que (si se quiere aprovechar
al máximo sus potencialidades) la gestión en la escuela debe cambiar,
ya que establecen nuevos desafíos que hace mucho tiempo no se generaban.
La integración de las TIC’s en las escuelas también impacta en
lo que al trabajo pedagógico en el aula se refiere, o sea en otras palabras,
es vital repensar las formas de trabajar con las TIC’s si se quiere conseguir
un resultado pedagógico significativo.
En este punto la metodología de trabajo debe tomar en cuenta la realidad
en que se sitúa la introducción de tecnología en estas
escuelas, y esta es que los recursos no alcanzan para lograr un ideal de un
computador por alumno, por lo que el primer dato de realidad para la construcción
de una metodología de trabajo en el aula es la carencia en el número
de computadores. De ahí que en primer término es necesario pensar
una forma de trabajo grupal, la cual tenga como objetivo básico el garantizar
que todo alumno asuma la interactividad con el computador[11].
Esto requiere a su vez que los software también asuman en su diseño
una lógica de trabajo grupal.
Esta lógica grupal debe ser complementada con una dinámica mucho
más participativa por parte de los alumnos, ya que la única forma
en que se pueda aprovechar toda la potencialidad de las TIC’s radica en que
el alumno pueda ejercer plena interactividad con el computador. En otras palabras
el alumnos tiene que poder ejercer una cierta “soberanía”, tiene que
tener espacio suficiente para desarrollar una interacción propia con
el computador, por lo cual el profesor debe saber desenvolverse de una forma
en que, manteniendo una orientación acorde con la asignatura, se constituya
precisamente en un sujeto facilitador El profesor en este sentido debe generar
en el alumno una preocupación, una motivación por utilizar el
computador, por acceder a internet como una forma de potenciar su formación.
Este desafío por repensar el aula conlleva repensar a los actores que
en el convergen, en este sentido, dadas las características mucho más
dinámicas del trabajo con las TIC’s, surge con particular importancia
la necesidad de establecer estrategias que permitan en cierta medida integrar
a los “acólitos”[12] en el trabajo
con los computadores. Esto por que gran parte de la formación que se
requiere para llegar a manejarse en las TIC’s se sustenta en la motivación
y cercanía que se pueda establecer con ellas, y son precisamente los
“acólitos” quienes han podido desarrollar rápidamente tales características
(además por supuesto de un dominio muchas veces superior al de la mayoría
de los profesores), por lo cual se encuentran en una posición optima
para potenciar la tarea de la escuela.
En definitiva es necesario tener en claro que hasta el momento existe un ámbito en cual la introducción de tecnología en las escuelas esta cojeando y que permite, en cierta medida, dar cuenta de las limitaciones del impacto pedagógico de este enorme esfuerzo publico. No basta la presencia de un computador para lograr potenciar los avances pedagógicos La clave esta en que el computador permite sustentar transformaciones que van más allá de el, ya que el verdadero sentido de estos avances pedagógicos se encuentra en la transformación metodológica, en la innovación respecto a las estrategias del aprendizaje.
4.3. CAPACITACIÓN
Todo desarrollo tecnológico necesita generar a la par un desarrollo
humano (lo que en términos actuales se podría denominar como “recursos
humanos”), en otras palabras el desarrollo de una tecnología no se encuentra
separado de las transformaciones sociales que ella conlleva, por lo tanto toda
innovación tecnológica requiere generar un recurso humano que
la sustente. La invención material no vale nada por si misma, si no que
solamente cuando adquiere un sentido y por ende genera transformaciones sociales.
Lo anterior se percibe claramente a la hora de observar el proceso de introducción
de las TIC’s en las escuelas, ya que por las características que estas
tienen no son comparables a ninguna de las herramientas pedagógicas tradicionales[13],
más aun si se toma en cuenta que la escuela, como institución,
no ha enfrentado ninguna innovación tecnológica significativa
en décadas. Esto da cuenta de que la escuela en realidad no contaba con
los recursos humanos necesarios para poder implementar en toda su magnitud ese
proceso tecnológico[14] y por
ende aun hoy en día se enfrenta a la escasez de personal apto para llevar
a cabo tamaña empresa. Es a esto a lo que apunta la capacitación
que dan las universidades.
Ahora bien la gran falencia que en general presenta el mecanismo de capacitación
que se ha venido implementando es que se centra solo en la dimensión
técnica, en el saber usar (cómo prender, el uso del mouse, entrar
a internet, etc.). Si bien es obvia la necesidad de enseñar a usar la
tecnología cabe preguntarse si es que con esto es suficiente para formar
los recursos humanos que se necesitan.
A la luz de lo observado es claro que no, y esto es por una razón muy
sencilla, el saber la tecnología no la dota automáticamente de
un sentido, el saber usar un computador no significa que dimensione todas sus
potencialidades, ni tampoco genera, necesariamente, un afán por innovar.
Es por esto que la capacitación, si es que pretende ser realmente una
formadora de recursos humanos que sustenten la introducción de esta tecnología
en la escuela, debe superar lo meramente técnico y abordar aspectos motivacionales
e ideológicos. Esto quiere decir que la capacitación debe generar
sentidos para el profesor (y también para el estrato administrativo),
debe mostrarle las potencialidades que se esconden en el computador, debe entusiasmarlo
con una nueva forma de trabajar, debe quitarle el miedo y el recelo que pueda
sentir, en definitiva debe, en primer lugar, ser capaz de convencer al profesor,
ya que solamente un profesor convencido y entusiasmado con este proyecto va
a ser realmente útil, pedagógicamente hablando (como es el caso
de los “encargados”).
En este sentido la capacitación no debe estar solamente orientada al
aula, si no que debe apuntar a abarcar integralmente al profesor como profesional
e incluso como persona, en otras palabras si el no es capaz de ver la utilidad
para si mismo es difícil que la asuma para los demás y por ende
se reciente gravemente su capacidad para enseñarla. La capacitación
entonces debe ser capaz de enseñar nuevas metodologías de trabajo,
tanto para el aula como también para la gestión escolar, que le
permitan al profesor percibir las oportunidades que se le pueden abrir. Lo anterior
apunta en definitiva a la necesidad de generar un profesor de carácter
“facilitador”[15] que se constituya en
el sujeto central de todo un proceso de innovación tecnológica,
pero sobretodo metodológica dentro de las escuelas de este país.
Para lograr lo anterior ciertamente es imprescindible acentuar la capacitación y esto obviamente implica invertir más en ella. Hay que invertir en serio, por que generar recursos humanos no es algo barato y pretender lograrlo con algún descuento es simplemente hipotecar todo el proceso, un lujo que a esta altura sería imperdonable.
4.4. DEMOCRATIZAR LAS TIC A TRAVÉS DE LA APERTURA HACIA LA COMUNIDAD.
Otro elemento que caracteriza a la implementación del proyecto Enlaces
tiene que ver con una tendencia a entender la instalación de esta transformación
tecnológica como un fenómeno pertinente sólo a la escuela.
Si se toma en consideración los argumentos expuestos en este trabajo
en torno a los conceptos de apropiación, brecha digital de 2° orden,
gestión, rápidamente se logra constatar que esta visión
errada en donde el proceso de introducción de las TIC’s es visto como
un compartimiento estanco en la escuela solo dificulta la posterior integración
de las TIC’s. Ahora bien, parte de esta visión de corte más sistémico
implica acercar estos nuevos recursos hacia la comunidad.
En buenas cuentas lo que ocurre con la escuela rural es que el diseño
propuesto por Enlaces más los componentes propios de la cultura escolar
hacen que se entienda a la introducción de las TIC’s en ella como un
proceso desligado de su entorno más inmediato que viene a ser la comunidad
que en este caso es carácter rural. Mientras se piensa en la posibilidad
de conectar a los alumnos con otros pares de lugares distantes se tiende a desaprovechar
el rol que puede jugar la comunidad en esto, basta pensar en el juego de expectativas
que hay entre los padres y sus hijos como elemento que puede motivar o desencantar
a los alumnos en el uso de las TIC’s. Si entendemos al proyecto Enlaces como
una iniciativa de alfabetización y extensión tecnológica
no hay razón para que esta no contemple alguna actividad que integre
a la comunidad. Nuestra propuesta busca pesquisar que tan viable puede ser esta
propuesta desde algunos componentes básicos que dan forma y sentido a
la cultura escolar en áreas rurales, más aún cuando, a
nuestro juicio, la presencia masiva de las TIC’s no puede ser entendida automáticamente
como sinónimo de apropiación cultural, mejoramiento de la calidad
de la educación o de integración no conflictiva a la “sociedad
de la información”.
Como es sabido en la actualidad existe un número importante de escuelas
rurales que ya cuentan con infraestructura de TIC’s, algunas incluso durante
un período de varios años. En este sentido es importante hacer
notar que la escuela que cuenta con equipamiento en informática muchas
veces se transforma en el único referente informático para comunidades
muchas veces aisladas y con una reducida disponibilidad de telecomunicaciones.
Pese a que el equipamiento tecnológico de estas escuelas rara vez muestra
niveles óptimos (en cuanto a conectividad, renovación de computadores,
actualización de software, etc) sigue siendo el único disponible
en la comunidad lo que marca un acercamiento y una aproximación gradual
a las potencialidades de la tecnología. Dicho de otro modo, la escuela
rural que forma parte de la “Red Enlaces” se constituye en la única forma
de participar en los procesos comunicativos que dan forma a la globalización
de la sociedad
En buenas cuentas lo que se propone es ampliar aún más la noción de “objetivo transversal de la educación” como se define a los usos y aplicaciones de la informática. Rompiendo la función exclusivamente instructora (enseñanza a través del computador) que se le otorga a las TIC’s y ampliando su acceso hacia la comunidad. De hecho, ya existen numerosas iniciativas en esta misma línea, como lo son la instalación de Infocentros de uso comunitario los cuales ya operan en diversos puntos del país. De la integración de juntas de vecinos y otras organizaciones de la sociedad civil a este “núcleo tecnológico” en que se constituye la escuela, lo que se espera no es sólo un acceso más igualitario y universal a estas tecnologías de información y comunicación sino que también la generación de sinergias que colaboren en el proceso, ya no de introducción sino de integración de las TIC’s.
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Notas:
[1] Enlaces. Red educacional. Ministerio de Educación de Chile, 2000. pág.: 11.
[2] Entrevista a José Joaquín Brunner en Informe de Desarrollo Humano Chile 2000. PNUD pág.: 214.
[3] Ubicada en la séptima región del Maule, está emplazada en la ribera sur del río de igual nombre a unos 280 kilómetros al sur de Santiago. La capital regional que es la ciudad de Talca se ubica a unos 20 kilómetros al norte, a sólo unos 15 minutos del principal centro poblado de la comuna. La comuna cuenta con un número de 13.769 habitantes, de los cuales 11.007 personas viven en asentamientos rurales mientras que sólo 2.762 se ubican en el único asentamiento 'urbano'.
[4] Lo más similar, y a lo cual se recurre muchas en la bibliografía especializada, ha sido los experimentos pedagógicos con la televisión y el video en el aula. Aun cuando tecnológicamente se puedan establecer ciertas similitudes entre la televisión y un computador, pedagógicamente hablando ambas experiencias son radicalmente distintas. Las TIC's asumen un muchísimo mayor potencial pedagógico y una promesa utópica de enormes magnitudes, que la televisión en la escuela nunca estableció.
[5] Aun cuando la definición de "nuevo" es bastante clara.
[6] Ciertamente este anhelo por la innovación no solamente una razón de ser discursiva si no que, por ejemplo, relaciona mucho con la forma en que se concibe el desenvolvimiento de la economía.
[7] De ahí la necesidad de establecer una tipología de carácter "ideal" para poder dar cuenta del comportamiento de los profesores ante las TIC's. Ver capitulo 1.
[8] Extraño más que en una acepción de no conocido, en un sentido de ajeno, ya que puede ser que pasado el tiempo los computadores sean conocidos por los profesores (que incluso sepan manejarlos), pero si estos (y sus alumnos) no los sienten como algo propio e imprescindible para el proceso educativo van a seguir siendo ajenos (traídos desde fuera; como un lujo prescindible; como algo reservado para algunos pocos interesados, etc.)
[9] Abarcando esencialmente a los "acólitos" y los encargados y centrada en la Sala de Computación.
[10] Esto se percibe claramente en la Internet, la cual exige cada vez mayores capacidades de los computadores para poder acceder a sus potencialidades, como por ejemplo desde bajar música hasta crear páginas web.
[11] A diferencia con lo que sucede hoy día en que solo uno o dos del grupo se apropian del computador relegando a los otros a solo mirar.
[12] Véase capítulo respecto a la Sala de Computación como lugar sagrado.
[13] El comparar a las TIC's con el pizarrón implica desnaturalizarlas.
[14] Los cuales son incluso escasos a nivel de la sociedad en general.
[15] Ver respecto a las tipologías de profesores.
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