Estimados
colegas:
El día 11 de abril del año 2005 se procederá a la apertura del “XLII CONGRESO DE FILÓSOFOS JÓVENES” que se desarrollará en la ciudad de Salamanca, Campus Miguel de Unamuno, donde tiene su sede nuestra Facultad de Filosofía. Después de casi treinta y cinco años sin pisar tierras salmantinas, los organizadores desean transmitiros mediante esta carta abierta su ilusión por el hecho de que nuestra universidad acoja un evento de tal importancia y magnitud como es el Congreso de Filósofos Jóvenes, que cumple ya sus cuarenta y dos años en calidad de plataforma para los fructíferos y amigables encuentros en que la discusión y el intercambio de ideas y opiniones entre los filósofos jóvenes ha adquirido a lo largo de los años un estatuto de seriedad lo suficientemente alto como para servir incluso de uno de los centros nucleares para los que se ocupan de esta peculiar actividad que es el pensamiento.
La denominación de “jóvenes” no tanto como epíteto, cuanto como adjetivo
especificativo de filósofos sacrifica un tanto la belleza literaria, cuando
quizá lo más correcto hubiera sido llamar al Congreso de jóvenes filósofos,
pero al disponerlo a la inversa se incide sobre un asunto a tener en cuenta por
todos aquéllos que estéis interesados en participar, bien en calidad de
asistentes, bien en calidad de comunicantes: desde la organización pensamos que
el filósofo joven es el filósofo preocupado, sobre todo, por la búsqueda y
creación de conocimiento que palíe una eterna adolescencia, o lo que es lo
mismo, un hábito connatural de adulescere. El filósofo joven es el filósofo
no dogmático, preocupado por la investigación y el enriquecimiento tanto
académicos como personales, lo que le impide detenerse en su trayectoria y, al
contrario de lo que podría esperarse, se duerma en los laureles del triunfo
personal o académico: el riesgo a equivocarse es algo asumido por parte del filósofo
joven. De ahí la importancia de que el congreso se llame de Filósofos Jóvenes,
pues no se trata de ser jóvenes dedicados a la filosofía, sino más bien de
ser filósofos que se mantengan jóvenes, esto es, preocupados,
como decía Ortega, en “¿Qué es Filosofía?”, por la empresa irrenunciable
que es el vivir y de la continua reflexión sobre la misma.
Ya Séneca encontró este talante del joven aventurero, no en la contemplación
del movimiento de los astros, ni en el goteo del agua en las paredes de la
clepsidra, sino en los aguerridos escritos de los estoicos, y así reprodujo
esta interpretación de la juventud como vida activa volcada hacia una búsqueda
infinita:
“Hasta
el último momento de la vida estaremos activos (…) nosotros somos los que no
concedemos reposo a ninguna edad y, como dice el famoso y elocuente escritor
–Virgilio- cubrimos nuestras canas con el casco. Nosotros somos aquéllos para
quienes hasta tal punto no existe el reposo antes de morir que, si la situación
lo permite, ni siquiera la muerte goza de él”. (“Sobre el Ocio”. Diálogos,
p. 266. Altaya, Barcelona, 1994).
El tema de “Filosofía y cine” se eligió el día 16 de abril del corriente, en el transcurso de la asamblea ordinaria de la cuadragésimo primera edición del congreso organizado en la ciudad de Barcelona con el título “Filosofía y locura” por los miembros de la Asociación MANIA. Las preguntas son múltiples así como extensas las zonas de abordaje, pues las relaciones entre la filosofía y el cine han sido objeto de obras importantes que hacían derivar del cine consecuencias metafísicas, estéticas, morales así como sociales, económicas y políticas, por lo que a día de hoy constituye un fenómeno de obligada atención por parte de las personas que dedican su vida académica al pensamiento, muchas de las cuales se encuentran ahora realizando tesis doctorales e investigaciones con la seriedad deseable sobre un hecho tan viejo como el siglo pasado. Por ello, deseamos que en el Congreso de este año se impulse el intercambio interdisciplinar sin perder por ello la perspectiva filosófica que da sentido al congreso, la cual ha de orientar evidentemente la redacción de las comunicaciones, cuyos criterios relativos a la elección del tema, composición y lectura de las mismas están ya a vuestra disposición.
Reside
en nuestro ánimo la intención de crear y disponer de suficientes momentos de
discusión y debate constructivo durante el transcurso de las conferencias y
comunicaciones, así como fuera de ese ámbito, para lo que contamos con actividades paralelas en que podamos establecer los diálogos
pertinentes que no puedan desarrollarse en el marco oficial del Congreso.
Desde aquí queremos hacer llegar el testimonio de nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas e instituciones que, tácita o explícitamente, han apoyado la organización de este congreso en la ciudad de Salamanca, que por mediación de la Facultad de Filosofía y la Universidad, os abre gentil y humildemente sus puertas y abrigar el honor de dar sede a este congreso, ya institución itinerante de la filosofía española.